Reflexión: vivir o ver morir

En mi primera procesión acompañando al Santo Entierro, invitado por esta cofradía, el Sábado Santo, al ser suspendida la del Jueves Santo, me impactó muy gratamente el recogimiento y silencio de los hermanos cofrades y sobre todo la introducción de la planta de procesión dentro del convento rodeando el claustro, con un silencio total y en penumbra, solo alumbrado por los faroles que acompañan la procesión, lo que invita a rememorar el acontecimiento sufrido y vivido por nuestro Señor. Esta entrega por nosotros, nos lleva también a resucitar con Él a una vida nueva.

Cristo ahora viviente en la hostia Santa, es el mismo Cristo yacente que se entregó por nosotros y permanece en los sagrarios hasta el final de los tiempos, para atender nuestros ruegos y necesidades. No está estático, muerto, sino vivo y resucitado, renovando toda nuestra vida espiritual de amor a Dios y a los hermanos.

Vivamos nuestro amor al yacente y resucitado, no solo una semana al año, sino que nos acerquemos a acompañarlo y adorarlo en el sagrario y en el hermano, que tenemos al lado y requiere nuestra atención. Siempre en la vida de cada uno de nosotros tenemos un momento de inflexión para darnos cuenta de cuánto necesitamos acercarnos a Jesús eucaristía.

Que vivamos intensamente esta próxima Semana Santa y que el resto del año le sigamos acompañando, velando y alumbrando al Cristo yacente y resucitado.

Abre Señor, nuestro Corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.

Fernando Alonso Ruiz de Gauna
Presidente diocesano de Adoración Nocturna Española

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