Poema: “El Yacente de San Joaquín y Santa Ana”

Bajo una luz mortecina,
que cubre de emoción el templo,
en sus andas yace expuesto 
el Cristo del Santo Entierro.


Unos cofrades lo velan;
Luz tenue, olor a incienso…           
Un poeta se estremece
mientras escribe estos versos.


Mirando, señor tus ojos,
siento, que no soy nada,
solo un pobre hijo tuyo
que acude raudo a tu llamada.


Veo, en tu costado abierto,
como la sangre te mana,
por una lanzada infame,
sobrada de burla y saña.


Contemplo muy apenado,
esa figura acostada,
los pies y manos heridos, 
mientras…               
Reconforto mi alma. 


Los luceros de tu cara
entreabiertos me fascinan,
y la paz que veo en ti,
a mi espíritu…                     
Traen calma.


Vuelve a mi lado Dios mío,
 hazme ver, ¡como me amas!
en este templo sencillo,
 donde moran las “hermanas”.


Esto reflejó un poeta,
cuando en silencio velaba, 
al Cristo que yace muerto…         
En San Joaquín y Santa Ana.
                                     
Jesús Medina

(Derechos reservados)

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