El Via Crucis: seriedad y devoción

Ayer fue un día histórico para nuestra Cofradía. Por primera vez en nuestra historia alumbramos en una procesión un nuevo paso, además de nuestro titular. Todos sabemos que en 1931, en la procesión General participamos con el Entierro de Cristo de Juni, y que a partir de 1935 en esa procesión y en todas nuestras salidas procesionales, hemos alumbrado el Santísimo Cristo Yacente de Gregorio Fernández. Pues bien, ayer en el Ejercicio del Vía Crucis acompañamos la talla del Cristo Crucificado de San Lorenzo (Anónimo, primer cuarto del siglo XVII), imagen a la que los fieles de la Parroquia tributan desde hace años una gran devoción.

Pero aparte de este estreno tan significativo, la procesión que abre la Semana Santa vallisoletana, para muchos aún desconocida, es modelo de seriedad y devoción. Una planta de procesión muy cuidada, el acompañamiento musical de la salida y el redoble de tambor, la representación de las meditaciones de las diferentes estaciones del Via Crucis en el interior de la iglesia de San Lorenzo, la Salve a la Patrona de Valladolid, la penumbra en las calles y plaza, las velas, y el rezo de la última estación («Jesús es puesto en un sepulcro»), ante la imagen titular de la Cofradía… Un acto con muchos detalles para saborear y vivir, para sentirlos, para emocionarse. Sin duda, una dignísima apertura de la Semana Santa vallisoletana.

Nuestro agradecimiento, en nombre de la Junta de Gobierno, a las representaciones de las cofradías hermanas que nos acompañaron, a nuestro consiliario, don Guillermo Camino, al párroco de San Lorenzo, don Jesús Mateo, y a toda la Parroquia y, por supuesto, a la concejala doña Mayte Martínez, que tuvo a bien acompañarnos, ataviada de manera elegantísima con la capa negra de la Junta de Gobierno.  

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