Hábito

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El hábito es uno de los atributos más emblemáticos que definen la cofradía. Está formado por una túnica de terciopelo negro, que acaba en una amplia cola, adornada con un galón de hilo dorado en las bocamangas y en el borde inferior del hábito, rodeando la cola. La túnica lleva en el pecho el emblema de la cofradía, una cruz flordelisada, bordado en hilo de oro.

El hábito se completa con un cíngulo dorado anudado en la parte izquierda de la cintura, guantes blancos y zapato negro. El capirote, obligatorio de llevar a partir de los 16 años, es de terciopelo negro, y se ajusta al cuello con la ayuda de la medalla.

Cofrades procesionando.

Cofrades procesionando con el hábito característico

Corneta del Santo Entierro

Corneta del Santo Entierro

La medalla de metal dorado, está constituida por el escudo de la cofradía, la cruz flordelisada, en cuyo centro se representa en bajorrelieve el busto del Cristo Yacente, imagen titular de la cofradía. Está sujeta por un cordón trenzado en dorado y negro.

El hábito otorga una característica especial a los desfiles procesionales de la cofradía: el sonido. El arrastre de las colas por el suelo provoca un “siseo” que crea una atmósfera de recogimiento en torno al Cristo Yacente, roto solamente por los toques de dos timbales y una corneta.

Dibujo del hábito

Representación de nuestro hábito, en terciopelo negro con bandas doradas.

Para “alumbrar” el paso, los cofrades portan unos faroles de mano, de estructura cúbica de metal negro, con cristales semitransparentes en cuyo centro se representa en dorado el emblema de la cofradía.

Los guiones, bandera, grímpolas, libro de difuntos y el resto de enseres que porta la cofradía en procesión siguen esta misma estética: terciopelo negro con bordados dorados, y varas de metal dorado.

Faroles

Faroles que portan los cofrades

Como anécdota decir que en los años 90, el devenir de los tiempos y los gustos del momento habían originado que aparecieran diversos tipos de adornos en los galones del hábito, llegando a existir hábitos con uno, dos o hasta tres galones de diferentes anchuras. En el año 1998 se consiguió volver a la uniformidad histórica inicial, en la que todos los hábitos constaban de un único ancho galón dorado, perfeccionando la armonía estética de la cofradía en su conjunto.La excepción a estas líneas del hábito es, por supuesto, el hábito de los “malditos”, los hermanos cofrades que portan el Cristo, que carece de cola para poder facilitar sus movimientos.

Escudo

REFERENCIA: “Historia de la cofradía del Santo Entierro. Sede y pasos”, de Andrés Álvarez Vicente y Fernando Martín Pérez. Año 2010.

FOTOGRAFÍAS: José María Pérez Concellón y Pedro J. Muñoz Rojo.